28 Oct Romana, napolitana… y pinsa: no son lo mismo
En la carta pone «pizza» y ya está… ¿o no? En Italia (y en Soto del Real) no todas las pizzas son iguales. La napolitana, la romana y la pinsa se parecen en el nombre y en que llevan tomate y mozzarella, pero en la boca son tres mundos distintos.
Hoy te lo contamos sin tecnicismos de pizzaiolo: solo lo que te interesa cuando eliges qué pedir.
La napolitana: blanda, alta y con «cornicione»
La pizza napolitana es la que mucha gente imagina cuando piensa en «pizza de verdad»: masa esponjosa, borde alto (el famoso cornicione) y centro más blando y masticable. Se cuece muy rápido, a temperatura altísima, casi siempre en horno de leña.
El resultado es jugoso, elástico y con ese borde que pide un mordisco. No busca crujir en toda la superficie: busca volumen, suavidad y ese contraste entre el centro tierno y el borde aireado. Si te gusta la pizza «almohada», esta es la tuya.
La romana: fina, crujiente… y la de Don Vito
La pizza romana va por otro camino. La masa se estira más fina —a menudo con rodillo— y al hornearse queda crujiente, casi scrocchiarella: ese sonido seco al morder que es marca de la casa romana.
Menos borde alto, más superficie crujiente, más ligereza en cada trozo. No es «menos pizza»: es otra filosofía. En Pizzería Don Vito, en Soto del Real, llevamos desde 1991 haciendo precisamente esto: pizza romana fina y crujiente, de las que se notan en el primer bocado.
Si vienes buscando esa base fina que no se dobla como un pan y que suena al cortarla… ya sabes dónde estás.
La pinsa: ovalada, ligera… y no tan «antigua» como dicen
La pinsa se ha puesto de moda: forma ovalada, masa más aireada y, a menudo, una historia de marketing que habla de «pizza ancestral romana». Conviene aclararlo con cariño: la pinsa tal como la conocemos hoy es un producto moderno, inspirado en panes y masas antiguas, no una receta sacada intacta del Imperio.
Suele llevar mezclas de harinas y fermentaciones largas, lo que da una masa ligera y digestiva. Está buena —cuando está bien hecha—, pero no es «la pizza de los romanos de verdad» ni un sustituto automático de la romana clásica. Son cosas distintas: una, estilo romano fino y crujiente; la otra, una masa contemporánea con pedigrí de panadería.
Entonces… ¿cuál pedimos?
Si quieres borde alto y centro blando: napolitana.
Si quieres fina, crujiente y con ese crujido romano: romana (la nuestra).
Si te atrae lo ovalado y ligero: pinsa… sabiendo que es un invento reciente con raíces en panes antiguos, no un mito de la Antigüedad.
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